¿Qué tanto sabemos del Universo? – El Ser Humano desde la perspectiva de un pez abisal

Nuestro [limitado] punto de vista

Imagina un momento que eres un pez que habita en las profundidades del mar. Un lugar oscuro y frío, pero al fin y al cabo, el único ambiente que conoces, por lo que para ti no es oscuro y frío, sino un lugar normal. Convives con otros seres, algunos similares a ti y otros muy distintos. Peces de grandes fauces y dentaduras espantosas, gusanos gigantes que se arrastran entre las escabrosas y puntiagudas rocas del fondo marino, pulpos, calamares gigantes, moluscos y crustáceos por doquier. La luz no llega a este sitio, salvo por irregulares y tenues destellos, producidos por los cuerpos de algunos vecinos de este singular barrio.

El pez abisal

El pez abisal

Este ambiente en el cual vives, como ya dije, es todo lo que conoces. Imagina ahora que eres capaz de hacerte consciente de tu existencia y comienzas a darte cuenta de que eres un pez, y tomas conciencia también de que existen otros peces como tu. Comienzas a observar tu entorno y te das cuenta de que pareces habitar un lugar infinito, aparentemente, sin límites. Un espacio tan vasto que, al menos desde tu perspectiva, no es posible alcanzar ningún tipo de final.

Te comunicas con otros seres e intercambias opiniones con ellos, llegando a la conclusión de que, sin importar hacia donde vayas, todo lo que hay más allá son el mismo medio en el cual vives (agua) y el duro material que se concentra en el fondo (tierra y rocas).

Piensa ahora en la limitada visión que ese pez tendría de su entorno. ¿Podría imaginar este ser la existencia de otros tipos de animales marinos tan distintos como un delfín, una ballena o un caballito de mar? Podemos ir aún más allá: ¿podría este pez imaginar un ambiente muy distinto al frío, profundo y espeso mar, uno que no está sometido a esas inmensas presiones y donde algo llamado luz y aire abundan y donde ningún ser de su especie podría incluso vivir? ¿Podría imaginar ese pez que es posible la vida en una planicie africana o en una selva amazónica? ¿Podría imaginar la existencia de un elefante o una mariposa?

Al igual que ese pez, el Ser Humano vive en un rincón del Universo que podría ser completamente diferente a otro extremo alejado del mismo. Un extremo tan distinto a nuestro entorno como puede ser el fondo abisal de un desierto arenoso. Los más modernos telescopios y radiotelescopios nos sitúan en el centro de nuestro Universo observable, pero ¿qué hay más allá de ese límite? ¿Habrá acaso un sector donde gobiernan leyes distintas a las que nos rigen a nosotros? ¿Lugares donde el tiempo, la ley de gravitación, la materia o la luz misma se manifiestan de forma distinta a las que conocemos? ¿O donde, simplemente, esos conceptos ni siquiera existan?

 

Como es arriba, es abajo

El Universo conocido

El Universo conocido

Estas preguntas, al menos por ahora, quedarán sin respuesta. Pero no es necesario ser un gran observador para comprender la inmensurable variedad de la naturaleza en esa minúscula mota de polvo azul que es nuestro planeta. Sólo aquí, existen millones de especies ¡y otras tantas aún por descubrir! Abundan en nuestro propio mundo amplias zonas y lugares totalmente inexplorados  a pesar de nuestros avances tecnológicos. Y a pesar de los descubrimientos asociados al entorno donde nos movemos: ese aparentemente infinito espacio que llamamos Universo. Si aplicamos el Principio Hermético que dicta que «como es arriba es abajo», entonces tendríamos que reconocer estar frente a un Universo infinitamente variado y complejo, donde lo que abunda es, precisamente, la abundancia misma.

Tal vez vivimos en lo profundo de un rincón abisal del Universo. Un lugar para el cual, como los peces de nuestros profundos océanos, creemos haber descubierto la verdad, pero esa verdad no es, hasta ahora, otra cosa que una verdad a medias. Para reflexionar.

Tiempo y movimiento: ¿Una misma cosa?

El tiempo

Imagina un Universo inerte: uno donde el movimiento no exista. Entonces diríamos que en él el tiempo se ha detenido.

Si no hay movimiento no hay fusión ni fisión y por tanto no hay estrellas. En el Universo sin luz, sin tiempo, reinan las tinieblas.

Inmerso en la más fría y profunda oscuridad, el Universo del no-tiempo es, en realidad, la NADA misma.

Mientras más sabemos, menos entendemos

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Albert Einstein

Albert Einstein

Estas sabias palabras, pronunciadas por Albert Einstein, una de las mentes más brillantes de nuestros tiempos, reflejan plenamente el estado actual del conocimiento humano. No basta con decirnos avanzados en términos tecnológicos. Las respuestas a algunas de las preguntas más básicas nos están llevando a la formulación de nuevas preguntas, aún más profundas respecto al verdadero origen de nuestro Universo, y, cómo no, al origen del Ser Humano mismo.